Chistes largos

  • Chistes de curas – La vela en el Vaticano Una señora estaba pasando por la calle cuando de repente se atravesó con el padre Jacinto. –  Muy buenos días, no es usted la Sra. Socorro ¿a quién casé hace dos años? –” Ciertamente padre, soy yo”. – “¿Y no han tenido niños aún?” – “No padre, aún no hemos tenido esa gracia de Dios.” – “Bueno, yo estoy yendo para Roma la semana que entra así que prenderé una vela para usted y su esposo” – “Oh padre, muchas gracias” y ambos continuaron su camino. Años más tarde se encontraron nuevamente. – “Buenas Sra. Socorro, ¿cómo se encuentra usted ahora?” – “Muy bien padre” – “Dígame, ¿han tenido niños ya?” – “Oh si padre, 3 pares de mellizos y 4 criaturas más. En total 10.” – “¡Bendito sea el Señor! ¡Qué maravilla! Y ¿dónde está su amado esposo?” – “Camino a Roma a ver si puede apagar esa pinche vela que ¡¡¡usted prendió!!!  
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  • Chistes largos – El nuevo Cura

    Chistes largos – El nuevo Cura

    A un pueblito llega un curita nuevo sin conocimiento alguno sobre la parroquia… Un día estaba charlando un campesino con el alcalde:

    – Señor alcalde no será mejor que le explique al recién llegado y nuevo cura que las mujeres de este pueblo dicen tropezar en vez de decir ¿he fornicado?

    – No se preocupe que con el pasar del tiempo él se dará cuenta.

    Así que llega el primer domingo y el padrecito se coloca a confesar a una mujer:

    – Ave María Purísima.

    – Sin pecado concebida.

    – Dime hijita tu pecado.

    – Padre ¡confieso que he tropezado con varios!

    – Como es eso hijita, vete tranquila que eso no es pecado…

    Y así se pasaron los días y el padre cansado de este asunto va y conversa con el presidente:

    – Señor alcalde, solo venía a pedirle un favor, que no sea malo y que repare ya las calles del pueblo porque ¡las mujeres se tropiezan mucho!

    – Jajajajaja -se ríe el alcalde- y le contesta el cura:

    – No sé porque se ríe tanto, pero su mujer es la que más se tropieza y con casi todos los vecinos, en todas las calles del pueblo.

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  • Chistes largos – Baño de mujeres

    Estaba un tipo en un avión muy apurado por ir al baño de caballeros, pero estaba ocupado.

    Le pidió permiso a la azafata para usar el baño de mujeres que en ese momento, increíblemente, estaba libre.

    La azafata le respondió que no había inconveniente, siempre y cuando tuviese cuidado de no salpicar la taza del water y que no presionara ninguno de los siguientes botones: SLA, SSA, STA Y RAT.

    Así fue que el valiente protagonista, después de aliviarse haciendo “pis” a discreción, sintió una enorme e irresistible curiosidad por saber la función de los 4 botones.

    Se sentó con cuidado en el water y apretó el primer botón, que tenía un rótulo que ponía “SLA” (Sistema de Limpieza Automática).

    Sintió un chorro de agua tibia en sus partes y pensó “es una delicia este baño, ahora comprendo por qué las mujeres se pasan aquí las horas”.

    Entonces apretó el botón que decía “SSA” y sintió como un chorro de aire caliente le fue dirigido también al mismo lugar, el tipo no se lo podía creer, por lo que accionó el siguiente botón “STA” (Sistema de Talco automático), con lo que hasta su cuerpo llegó la caricia de una nube impregnada de aromático talco, aquello estaba alcanzando alturas hasta ahora insospechadas.

    Luego apretó el último botón y perdió la noción de todo. Se despertó y no sabía ni dónde estaba, ni qué hora era, ni cómo había llegado hasta allí.

    Se le acercó una enfermera muy amable, que le explicó que estaba en un hospital, que había llegado hacía dos días en estado de shock y que habían conseguido normalizar sus signos vitales.

    Y entonces él preguntó:

    – ¿El avión tuvo un accidente?

    – No señor, aterrizó normalmente en su destino.

    – ¿Qué fue lo que ocurrió entonces?

    – Usted presionó el botón “RAT” (Retiro automático de tampax) en el baño de mujeres.

    Ah! me olvidaba, dijo la enfermera, Debajo de la almohada le dejamos su p 3 n e.

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  • Chistes Largos – Nuevo trabajo de taxista

    Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta. El taxista grita, pierde el control del vehículo, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos los vidrios.

    Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice:

    – Mire amigo,  ¡jamás haga eso otra vez! ¡Casi me mata del susto!

    El pasajero le pide disculpas y le dice:

    – No pensé que se fuera a asustar tanto si le tocaba el hombro.

    El taxista le dice:

    – Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista.

    – ¿Y qué hacía antes?

    – Era chófer de carroza funeraria durante 25 años.

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  • Las increibles supergafas

    Gilberto, un andaba de viaje en Japón, se compra un par de gafas de última tecnología de punta que permiten ver a la gente sin ropa.

    Se las pone y ve pasar a una y a otra.

    Todas sin ropa. Estaba encantado.

    Se las pone, sin ropa.

    Se las quita, vestidas.

    Se las pone, sin ropa.

    Se las quita, vestidas.

    ¡Por Dios, qué gafas tan geniales!

    Incluso adelanta el viaje de vuelta a casa para enseñarle a su mujer la novedad.

    En el avión, se siente enloquecido viendo a las azafatas en pelota picada.

    Se las pone, sin ropa.

    Se las quita, vestidas.

    Se las pone, sin ropa.

    Se las quita, vestidas.

    Cuando llega a casa, y antes de abrir la puerta, se coloca las supergafas, para ver sin ropa a su mujer Luisa.

    Abre la puerta y allí está ella, su querida esposa, con Pedro, su mejor amigo.

    En el sofá. ¡Sin ropa!

    Se quita las gafas, sin ropa.

    Se pone las gafas, sin ropa.

    Se las quita… Sin ropa.

    Se las vuelve a poner… Sin ropa.

    Y no puede evitar un grito desgarrador:

    – ¡Maldición! ¡¡¡Nuevas y ya no funcionan! ¡¡¡Chinas tenían que ser!!!!

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  • Penosa cita a ciegas.

    Una pareja que no se distinguían, anteriormente se habían reunido en un bar, esta “cita a ciegas” había sido organizada por amigos en común.

    Pablo después de estar con ella toda la noche, ya no pudo soportar estar ni un minuto más con su cita a ciegas.

    Anteriormente, había dispuesto en secreto que un amigo lo llamara por teléfono a cierta hora para que tuviera una excusa para irse si algo así sucedía.

    Y así ocurrió, el amigo llamó y él se retiró de la mesa para contestar la llamada.

    Cuando regresó a la mesa tras la “llamada”, bajó los ojos, puso una expresión sombría y dijo:

    “Tengo malas noticias Karin, mi abuelo acaba de morir y tengo que marcharme de inmediato”.

    “Gracias a Dios”, respondió ella.

    “¡Si el tuyo no hubiera muerto, habría tenido que hacerlo el mío!”

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  • Fuerte enfrentamiento en el matrimonio.

    Un tipo y su esposa estaban en oposición en algunos temas del hogar, terminaron peleando y dejándose de hablar.

    Algunas horas después, en la noche el tipo se acordó de repente que necesitaba que su mujer lo despertara al día siguiente a las cinco de la madrugada para que pudiera llegar a tiempo al terminal del aeropuerto.

    Como no quería ser el primero en romper el silencio, le escribió en un papel con lo siguiente:

    “Por favor, despiértame a las cinco de la mañana.”.

    Y dejó la nota sobre la mesita de noche.

    A la mañana siguiente, el hombre se despertó y descubrió que eran las nueve en punto y había perdido el vuelo.

    Saltó de la cama furiosamente y descubrió por qué su esposa no lo había despertado y se encontró con una nota en su mesita de noche.

    La nota decía:

    “Son las 5 en punto, despierta”.

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  • ¿Qué hacen sus madres para ganarse la vida?

    El primer día de clases la profesora ingresó al salón de clases y empezó sus actividades con la siguiente pregunta:

    ¿Qué hacen sus madres para ganarse la vida?

    Una niña pequeña dijo que su madre era doctora, otra que su madre era ingeniera.

    Cuando fue el turno del pequeño Pepito, se puso de pie y dijo:

    “Mi mamá es una prostituta”.

    Naturalmente, después de esta información, lo enviaron a la oficina del director.

    Después de 15 minutos regresó a clase.

    Entonces la maestra le preguntó:

    “¿Le dijiste al director lo mismo que dijiste en clase?”

    Pepito respondió:

    “Sí”, profesora, le dije textualmente lo mismo

    “Bueno, ¿y qué dijo el director?”

    Me aconsejó y me dijo que cada trabajo es importante en nuestra economía, luego me dio una manzana y me pidió el número de teléfono de mi madre.

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  • El policía novato.

    Un oficial de la policía aprendiz fue fijado para trabajar en un crucero con un compañero con más práctica en el cargo.

    Desde la central les informaron que debían dispersar a algunas personas que estaban rondando por los alrededores del crucero antes de que partiera.

    Los oficiales fueron al camino y observaron a una pequeña gentío en una esquina.

    El novato bajó la ventanilla del auto y dijo:.

    Despejen la esquina de la calle.

    Nadie se movió, entonces recurrió al altavoz y repitió:

    ‘¡Despejen la esquina de la calle!’ estalló.

    Aun así, nadie pareció prestar atención.

    “Muy bien amigos, si no se mueven después de contar hasta tres, ¡voy a sacar mi arma!”, gritó el policía inexperto.

    El grupo de personas comenzó a despejar la esquina de la calle, lanzando miradas desconcertadas al joven policía.

    Orgulloso de su primer acto oficial, el policía se volvió hacia su compañero y le preguntó:

    “¿Cómo lo hice?”.

    “Muy bien”, respondió el veterano, especialmente porque se trata de una parada de autobús.

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  • Largos – El vendedor de loros

    Una persona interesada en comprar uno de los loros.

    ¿Cuánto vale el loro enorme, el más bonito?

    Ese loro vale 500 dólares.

    ¿Pero, por qué tan caro?

    Es que es muy educado, le habla inglés y francés de corrido y hasta entiende el alemán y el japonés.

    Increíble, de verdad, pero bueno, entonces dígame,

    ¿Cuánto vale el mediano que luce bastante bien?

    Este vale 5.000 dólares porque además de hablar seis idiomas, conoce de historia universal, geografía e investigaciones espaciales de todo un poco.

    Verdaderamente increíble. No me queda más que preguntarle por el precio del lorito más chico, tan feo e insignificante.

    Este es el loro más caro de todos, sólo lo vendo en 50.000 dólares.

    Pero no puede ser, ¿Por qué? ¿Sabe mucho?

    Mire, la verdad que no estoy seguro, pero los otros dos le dicen patrón.

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