- El sacacorchos
Un hombre llamó desesperado a urgencias: «¡Rápido, por favor, mi amigo se tragó un sacacorchos!». La operadora le aseguró que enviaría una ambulancia de inmediato.

Unos minutos después, el hombre volvió a llamar: «Ya no se molesten en venir. Encontramos otro sacacorchos».
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Seguir leyendo → - El francés en el safari
Un turista francés viajó a África para hacer un safari, acompañado por un guía mexicano. Iban caminando tranquilos por la selva cuando, de pronto, un tigre salió de entre los arbustos.

El francés, aterrado, se escondió detrás del guía y gritó: «¡Una perra! ¡Una perra enorme!».
El guía lo miró con toda calma y le contestó: «No es una perra, señor. Es un tigre».
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El capataz y el hacendado

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Seguir leyendo → - Ladrón en el centro comercial
Un ladrón entró a robar a un centro comercial, pero lo descubrieron y la policía rodeó el edificio. El capitán, muy seguro, dio una orden a sus agentes: «¡Cubran todas las salidas! De aquí no se escapa nadie».

Pasaron las horas y, al entrar, los policías no encontraron ni rastro del ladrón. Furioso, el capitán preguntó: «¿Cómo se pudo escapar? ¿No cubrieron todas las salidas?».
«Sí, jefe», respondió un agente. «Cubrimos todas las salidas, pero la entrada no».
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3 Locos en el desierto

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Seguir leyendo → - El examen de manejo
Un señor de 70 años fue a renovar su licencia de conducir. El examinador le dijo: «Antes de renovarla, necesito hacerle una prueba práctica. Suba al carro y demos una vuelta por la ciudad».

Apenas arrancaron, el abuelito se pasó el primer semáforo en rojo. El examinador, nervioso, no dijo nada. Más adelante se pasó un segundo semáforo en rojo, y luego un tercero. El examinador, pálido, se agarró del asiento: «¡Señor, se pasó tres semáforos en rojo!».
«Tranquilo, joven», respondió el abuelo. «Es que estoy muy acostumbrado a manejar así».
En la siguiente esquina, el semáforo estaba en verde y el abuelo frenó en seco. El examinador casi se estrella contra el parabrisas: «¿Pero ahora por qué frena, si está en verde?».
Y el abuelo, muy serio, contestó: «Porque siempre hay algún loco que se pasa en rojo».
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Seguir leyendo → - La suegra y sus tres yernos.
La suegra salió a dar un paseo en compañía de uno de sus tres yernos. Cuando estaban pasando por el parque, la señora resbaló, cayó al lago y empezó a ahogarse. Sin dudarlo un instante, el yerno saltó y la rescató.

Al día siguiente, el yerno salió y encontró un coche último modelo con una nota pegada en el parabrisas que decía: «Muchas gracias en nombre de tu suegra, que te quiere».
Una semana después, la suegra salió a pasear con su segundo yerno. Al pasar por el mismo lago, la señora volvió a resbalar y cayó al agua. Inmediatamente su segundo yerno saltó al lago y la salvó.
Al día siguiente, el segundo yerno encontró delante de su casa un coche último modelo y una nota que decía: «Como agradecimiento de tu suegra, que te quiere».
Una semana después, la suegra salió de paseo con su tercer yerno. La historia se repitió y la señora cayó al lago. Sin embargo, esta vez el yerno se sentó en el suelo y se rió mientras veía cómo la señora se ahogaba y se hundía en el agua.
Al día siguiente, el tercer yerno salió y encontró un coche último modelo con una nota en el parabrisas que decía: «Le agradezco de parte de su suegro, que le quiere».
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Seguir leyendo → - El bully
Una mañana, Jimmy se despertó especialmente engreído. Llegó a la escuela con actitud de superioridad y comenzó a acosar a sus compañeros, diciendo: «Oye tú, de lentes. ¿Quién es el chico más robusto de la escuela?» El chico, completamente atemorizado, respondió: «Claro que eres tú. Eres el más poderoso de todos los alumnos de la escuela. Por favor, no me hagas daño».

Jimmy se alejó satisfecho consigo mismo y sonriendo. Sin embargo, al ver a otro estudiante, se acercó corriendo y gritando, preguntándole: «Dime, ¿cuál alumno es el más fuerte en esta escuela?». El estudiante, sin vacilar, respondió: «Eres tú, sin lugar a dudas. Pero por favor, no me hagas daño». Jimmy lo dejó en paz y se alejó aún más lleno de arrogancia.
Después, Jimmy divisó a Jaimito y corrió hacia él de forma intimidante, preguntándole: «A ver, dime, Jaimito, que estás siempre preparado y desagradable. ¿Qué niño es el más poderoso de la escuela?». Jaimito, quien ya estaba cansado de los abusos de Jimmy Trump, lo golpeó con puñetazos y luego lo remató con una patada, dejándolo casi inconsciente.
Cuando Jimmy recuperó el aliento, dijo: «¡Caray, Jairo! Si no sabes la respuesta, no tienes por qué enfadarte».
Seguir leyendo → - Chistes de Jaimito y la sumatoria

Llega la maestra ante el director, toda desesperada, y le dice:
«Lo siento señor, no puedo trabajar ni un día más aquí. Renuncio.»
– Tranquila, no le voy a aceptar la renuncia, «usted es nuestra mejor maestra, ¿Qué está pasando?».
«Es el alumno Jaimito. Siempre sale con una grosería y ya no sé qué hacer con él».
– «Usted no se preocupe, ya vienen los exámenes y le podemos poner una trampa para que no lo pase y poder expulsarlo de una vez por todas del colegio».
El director y la maestra idean un plan para ponerle un examen imposible a Jaimito y poder expulsarlo. Y ella piensa: «Te jodiste Jaimito, de esta no te escapas».
Llega el día del examen y la profesora le informa a los alumnos: «Niños hoy haremos un examen diferente donde mezclaremos la matemática con la creatividad. Yo les escribiré un número en la pizarra. Y ustedes, a través de una canción, harán la suma y me darán el resultado. A ver, Luisito, pase usted».
Y la maestra escribe el número 16 en la pizarra.
«Tiene 10 segundos para contestar, Luisito.
Lo tengo maestra. La canción es aquella canción popular que dice así: dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho, y ocho dieciséis.
Muy bien, ahora sí, Juanito sigues tu pasa al frente».
Esta vez la maestra escribe el número 60.
«Maestra, la tengo la canción de José José». «40 y 20, 40 y 20, es el amor lo que importa y no lo que diga la gente». «40 y 20»
– Muy bien Juanito, te felicito. Pero tengo que reconocer que cantas espantoso».
Le toca el turno a Jaimito. La maestra escribe el 23 en la pizarra y piensa:
«Te has metido en problemas ahora, Jaimito. No hay canciones que tengan el número 23. Todo el plan está saliendo al pie de la letra, como lo dijo el director. Si no pasas este examen, te tendrás que ir de la escuela».
«Listo maestra, ya tengo la canción».
«¿Qué? No puede ser. Revisé y no hay canciones con el número 23. Debe de ser un error. Imposible que haya creado algo tan rápido. Adelante Jaimito, dinos tu canción».
«Claro maestra, es un rap que dice así: chum chuchun chun chun chun. La maestra me vino a con una sumatoria que debo resolver. Los dedos de mis manos, los dedos de mis pies, y otras tres partes de mi anatomía suman 23.»
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Seguir leyendo → - Chistes de Jaimito en la escuela
«Rosalinda y Jaimito se conocieron en la escuela y pronto se convirtieron en novios. Eran la pareja perfecta en la escuela, pero un día Rosalinda tuvo que darle malas noticias a Jaimito.

«¡Ay, mi papá me acaba de decir que nos mudamos!» dijo Rosalinda.
– «No lo puedo creer. Pero esto no nos impedirá seguir nuestra relación. Quiero que me des una foto tuya para tenerla conmigo siempre. Hoy en día, con la tecnología, es más fácil mantener una relación a distancia».
Rosalinda le dio la foto a Jaimito y, con el tiempo, se adaptó rápidamente a su nueva escuela y se convirtió en popular. Decidió terminar la relación con Jaimito y le envió una carta que decía lo siguiente:
– «Querido Jaimito, ya no puedo continuar con esta relación. La distancia que nos separa es demasiado grande. Tengo que admitir que te he sido infiel diez veces desde que nos separamos, y creo que ni tú ni yo nos merecemos esto. Lo siento mucho. Por favor, devuélveme la foto que te di con amor. Rosalinda».
Esto destrozó a Jaimito, quien estaba muy herido. Le pidió a todos sus compañeros de escuela que le regalaran fotos de sus novias, hermanas, amigas, tías, primas y cualquier mujer que conocieran. Metió todas las fotos, incluida la de Rosalinda, en un sobre y escribió:
– «Querida Rosalinda, perdóname, pero no puedo recordar quién eres. Por favor, busca tu foto en el paquete y devuelve el resto. Con cariño, Jaimito».
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Seguir leyendo → - Chiste de Jaimito no podía leer y escribir
Jaimito había estado pasando malos meses en la escuela, siempre peleando con el profesor.

«Mira Jaimito, estoy cansado de tu actitud en el salón de clases. Si no quieres cooperar, puedes irte. Pero recuerda, allá afuera está la realidad de la vida. Nadie te va a querer contratar ni darte trabajo porque no estás capacitado en nada.
– Para lo que me importa, tomaré el riesgo. Cualquier cosa es mejor que seguir en esta aburrida escuela con clases aburridas y pésimos maestros».
Jaimito renunció a la escuela ese día y se fue a probar suerte en el mundo laboral. Para su mala fortuna, se encontró con la cruda realidad que le había dicho el profesor: nadie quería contratar a un niño sin estudios. Después de muchos rechazos, llegó a una granja donde lo recibió un hombre que le abrió la puerta.
«Mira niño, el único trabajo que te puedo ofrecer es limpiar el estiércol de mi vaca Dorotea. Se la pasa día y noche y necesito que alguien la limpie. ¿Te interesa el trabajo sí o no?»
«Mira, ahora mismo tomo el trabajo que sea. Estoy desesperado y no tengo dinero para comer».
«Perfecto, podemos empezar inmediatamente. Pero solo por favor lléname estas formas con tu información».
«Señor, yo no puedo llenar esas formas. Es que no sé escribir».
«¿Qué no sabes escribir a tu edad? Lo siento, pero no te puedo contratar».
«Pero señor, me tiene que ayudar. Tengo muchísima hambre».
«Toma esta manzana y por favor, retírate de mi propiedad, joven sin educación».
Cuando Jaimito iba de regreso a casa, un hombre se le acercó y le dijo: «Oye niño, esa manzana se ve buena. Te ofrezco dos dólares por ella». Jaimito la vendió y fue al supermercado y compró cuatro manzanas con el dinero que le habían dado. No había pasado mucho tiempo cuando ya tenía un puesto en la feria donde vendía sus manzanas.
El tiempo pasó y Jaimito creció y pronto tenía puestos por toda la ciudad vendiendo manzanas. A raíz de esto, amasó una gran fortuna. Ya no sabía dónde poner tanto dinero, así que decidió ir al banco a abrir una cuenta y depositar todo su dinero.
«Bienvenido, señor Jaime. Es un honor tenerlo aquí queriendo hacer negocios con nuestro banco. ¿En qué podemos ayudarlo?»
«Fíjese que tengo una fortuna de dinero en efectivo y quiero abrir una cuenta de banco para poder meter todo mi dinero a la cuenta».
«Entiendo, entiendo. Vino al lugar correcto. Solo necesito que me llene unas formas con esta información para poder abrir la cuenta».
«Perdón, señor. Lo siento, pero yo no sé escribir».
«¿Cómo es posible que un hombre como usted, que es un número uno en los negocios, no sepa escribir? Increíble. ¿Se ha imaginado dónde estaría ahorita si hubiera aprendido a escribir desde pequeño?
– Sí, todo el tiempo estaría limpiando el estiércol de mi vaca Dorotea.
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La nueva maestra encargada de la educación física se presenta con el director de la escuela:
Profesor: Buenos días maestra, bienvenida a la escuela antes que nada le quiero agradecer el que esté interesada en partir clases en esta institución.

Maestra: no me tiene que agradecer nada, siempre me ha gustado dar clases y poder enseñar mis conocimientos a los demás.
Profesor: Mire le voy a ser sincero. Usted es la cuarta maestra en este ciclo escolar que viene impartir la clase de Educación Física, normalmente no aguantan la presión de los alumnos, principalmente los alumnos Jaimito y Pepito son los que acaban tronando a todos los maestros. Necesito que se prepare mentalmente porque ellos siempre encuentran la manera de sacar de quicio.
Maestra: No se preocupe señor director yo tengo una maestría en educación infantil y sé cómo controlarlos, solo necesito usar una de las técnicas donde el maestro baja el nivel del estudiante y de esa manera hay una mejor conexión mire por ejemplo: a mí no me gusta que mis alumnos se dirijan a mí como maestra o como Miss ellos me deben llamar por mi nombre, eso hace que se sientan en confianza y tengamos una mejor comunicación.
Profesor: muy interesante pues vamos a ver cómo le va el tiempo dirá por lo pronto pase a la cancha de básquetbol a impartir su primera clase.
La maestra llegó y para su sorpresa le tocó el grupo de Pepito y Jaimito y le dijo a sus alumnos.
Maestra: Buenos días niños soy su nueva maestra de Educación Física mi nombre es Regina por favor les pido que me llamen por mi nombre así que les pido que se lo memoricen. A ver tú niño el de la gorra azul ¿Cómo me llamo?
– Usted se llama Regina maestra.
Maestra: muy bien, muy bien. A ver tu niña, ¿Cómo me llamo?
– Usted se llama Regina maestra.
Maestra: correcto, muy bien.
En ese momento se percató que Pepito y Jaimito estaban distraídos jugando a las peleas.
Maestra: A ver niños, ¿Cuál es la falta de respeto? estoy presentándome y ustedes no ponen nada de atención a ver tú el de la camiseta roja, dime ¿Cuál es mi nombre?
Jaimito no tenía una idea de cuál era el nombre de la maestra porque había estado distraído con Pepito toda la clase, en eso se acerca una compañera y le dice:
– La maestra se llama como lo que tenemos las mujeres en medio de las piernas pero con r.
Jaimito: ya me acordé maestra su nombre es ranocha.
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Chistes largos
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