Cuando Pepito llega orgulloso a casa para contarle a su mamá su gran logro, nadie imagina el inesperado remate que hará estallar las risas.

Después de un largo día de clases, Pepito llega corriendo a su casa con una enorme sonrisa y la mochila colgando de un solo hombro.
Apenas abre la puerta, grita emocionado:
— ¡Mamá, mamá! ¡Hoy aprendí a escribir!
Su mamá, muy orgullosa, deja lo que está haciendo y le responde:
— ¡Qué buena noticia, hijo! Ven, cuéntame. ¿Qué escribiste?
Pepito, todavía sonriendo de oreja a oreja, se queda pensativo unos segundos.
Luego responde con toda la tranquilidad del mundo:
— ¿Cómo voy a saberlo?
La mamá, confundida, le pregunta:
— ¿Cómo que no sabes?
Y Pepito remata:
— ¡Pues te dije que aprendí a escribir… no a leer!
😂😂😂
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