En una oficina del centro, Rodrigo era famoso por una sola cosa: nunca, jamás, había llegado a tiempo.
Un lunes entró a las diez de la mañana, con el café en la mano y la corbata a medio poner. El jefe lo estaba esperando en la puerta, con los brazos cruzados.
—Rodrigo, venga un momentico a mi oficina.
Rodrigo entró, se sentó y puso cara de no entender nada.
Los compañeros, desde sus escritorios, se asomaban por el vidrio para no perderse la escena.
—Dígame una cosa, Rodrigo —le dijo el jefe—. Usted lleva tres años trabajando aquí. ¿Usted sabe a qué hora empezamos a trabajar en esta empresa?
Rodrigo se quedó pensando, se rascó la cabeza y contestó con toda sinceridad:
—La verdad no, jefe. Es que cada vez que yo llego, ¡ustedes ya están trabajando!

Más chistes geniales:
Aumento de sueldo – Chistes Geniales

– Jefe, aumenteme el sueldo que hay 4 empresas detrás de mí – ¿Cuáles son? – La del cable, agua, la luz y el… Leer más »
No importa si trabajas mucho o poco

No importa si trabajas mucho o poco, tu jefe va a pasar justo cuando no estés haciendo nada. Leer más »
La cosa más rápida

Era viernes por la tarde y Jaimito ya se quería ir de la oficina. Últimamente la… Leer más »





